Sociedad Civil le pide a la Organización Mundial de la Salud y los Ministerios de Salud que sea incluido el enfoque de reducción de daños en los debates sobre tabaco y nicotina

Organizaciones de la sociedad civil de Colombia, Brasil, México, España y Argentina, radicaran ante la Organización Mundial de la Salud y los Ministerios de Salud de sus países una solicitud formal para que sean incluidos en las discusiones sobre el tabaco y la nicotina.

Las organizaciones sociales a nivel internacional publicaron una carta para seguir sumando apoyos y que la Organización Mundial de la Salud incluya el enfoque de reducción de riesgos y daños, la voz de las personas consumidoras y a las organizaciones sociales en el abordaje del tabaquismo. Para estas organizaciones, la OMS ha optado por estigmatizar y descuidar por completo el enfoque de reducción de riesgos y daños y las organizaciones que lo promueven, a pesar de estar consignado en diferentes instrumentos de las Naciones Unidas para diferentes sustancias psicoactivas y enfermedades.

La necesidad de incluir el enfoque de reducción del riesgo y daño en tabaquismo y nicotina radica en que hay personas que, a pesar de conocer los riesgos que implica el consumo de tabaco y nicotina, deciden seguir haciéndolo y están en el derecho de recibir información y alternativas que les permitan reducir el riesgo y daño en este consumo. La reducción de riesgos y daños es un enfoque para el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas legales e ilegales que ha sido reconocido en diferentes guías y directrices de Naciones Unidas, recomendaciones internacionales y políticas públicas nacionales como una alternativa que complementa la prevención y la cesación del consumo de éstas. En ese sentido, el tabaco y la nicotina no pueden estar exentos de este enfoque y lo que piden las organizaciones sociales es que sea incorporado, de manera gradual, basado en la evidencia y para adultos.

Igualmente, estas organizaciones sociales de Brasil, Colombia, México, España y Argentina hacen un llamado a no ser discriminadas, sino que por el contrario, se valore los años de investigación, experiencia y trabajo que han realizado, “Las personas consumidoras de tabaco y nicotina, así como las organizaciones de la sociedad civil y la academia que defendemos la reducción de riesgos y daños en el consumo de nicotina exigimos el derecho a la igualdad y el derecho a participar de las asambleas, reuniones y políticas públicas como lo tienen las organizaciones antitabaco, los representantes de las farmacéuticas, etc.”, dice la comunicación.

La restricción al diálogo y la discusión ha sido severa, cerrando cada vez más los espacios de participación de usuarios y organizaciones de la sociedad civil que exigen la inclusión de la reducción de riesgos y daños. Incluso en términos de prevención y cesación, los fumadores han estado ausentes de toda decisión. Por ejemplo, en el caso de COP9, de los miembros observadores actuales de la conferencia, 14 de los 21 realizan actividades de desacreditación a actores de la sociedad civil que representan enfoques diferentes. Algunos de estos, presionan a restringir por completo el debate en espacios de participación y toma de decisiones nacionales, regionales e internacionales.

Es por esto que para la próxima reunión de COP9 que se realizará en noviembre de este año, lo que piden las organizaciones sociales es que las discusiones se concentren de forma clara, con soporte científico e incluyendo las voces de todos los actores en las acciones encaminadas a la prevención, tratamiento e investigación, del tabaco y la nicotina. Lo anterior teniendo en cuenta que, a pesar de que el Convenio Marco para el Control del Tabaco reconoce la participación de organizaciones defensoras de consumidores, no hay una que participe formalmente.

Las organizaciones sociales son reiterativas en que estos organismos internacionales dejen de direccionar sus esfuerzos y recursos en desacreditar organizaciones, denunciar personas y perseguir nuevos enfoques, muchas veces sin evidencia de sus acusaciones. “Hacemos un llamado a retornar a un enfoque y a unos objetivos de salud pública, y no exclusivamente sobre financiación de los actores”, enfatiza el documento.

En términos de salud pública existe la oportunidad de direccionar políticas y programas innovadores que aborden nuevas estrategias y aprovechen la efectividad de la reducción de riesgo y daño demostrada en el abordaje del consumo de otras sustancias psicoactivas.

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