La ONU denunció que militares rusos torturan a prisioneros ucranianos

La relatora especial de la ONU sobre la tortura, Alice Jill Edwards, afirmó hoy que el uso de la tortura física y psicológica por parte de militares rusos para intentar extraer información o forzar confesiones a detenidos en Ucrania es “sistemático y deliberado”, lo que puede constituir un crimen de lesa humanidad.

En una misiva dirigida a Rusia, que invadió Ucrania en febrero de 2022, Edwards afirmó que testimonios e informes sobre el terreno muestran que este tipo de torturas graves se están perpetrando también contra personas por haber sido miembros de las fuerzas armadas ucranianas o haberlas apoyado

“Las presuntas prácticas incluyen descargas eléctricas, palizas, encapuchamientos, simulacros de ejecuciones y otras amenazas de muerte”, precisó la relatora de la ONU.

Destacó que, de ser así, constituirían “un patrón de tortura y castigos crueles, inhumanos o degradantes respaldados por el Estado ruso”, según la agencia Europa Press.

El nivel de coordinación, planificación y organización de estas presuntas torturas sugiere que éstas se efectuaron con “autorización directa, una política deliberada o mediante la tolerancia oficial de las autoridades superiores”, señaló.

Edwards pidió a las autoridades rusas que garanticen la protección de los prisioneros de guerra en Ucrania y que asegure que éstos están recibiendo un trato humano en todo momento.

La relatora especial de la ONU sobre la tortura tiene previsto visitar Ucrania antes de que termine 2023 para llevar a cabo una investigación sobre la situación que atraviesa el país.

El uso extendido de la tortura también fue denunciado en informes de la Comisión Independiente Internacional de Investigación de la ONU para Ucrania, que señaló con anterioridad que éstos y otros abusos podrían constituir crímenes de guerra o contra la humanidad.

Como resultado de las torturas, malos tratos y malas condiciones en las cárceles, muchos presos ucranianos han sufrido traumas físicos y psicológicos, así como alucinaciones, daños en los órganos internos, fracturas en los huesos, pérdida extrema de peso, deterioro de los sentidos, así como pérdidas de las capacidades motoras, accidentes cerebrovasculares o un deterioro de enfermedades crónicas ya existentes.

“Esa crueldad exacerba la hostilidad y daña las esperanzas futuras de paz y reconciliación entre los vecinos. Insto firmemente a las autoridades pertinentes a que garanticen que los civiles y los prisioneros de guerra sean protegidos y tratados humanamente en todo momento”, concluyó.

(Télam)