Confesó el detenido por el femicidio de la brasileña en Bariloche: “Soy el responsable”

El joven detenido por el crimen de Eduarda Santos, la brasileña hallada el miércoles asesinada de seis balazos en un sendero de Circuito Chico, en la ciudad rionegrina de Bariloche, confesó este viernes ser el autor del femicidio al quebrarse durante la audiencia imputativa en la que se le dictó la prisión preventiva.

Yo me declaro culpable por la muerte de Eduarda Santos de Almeida. Soy el responsable”, dijo el acusado Fernando Alves Ferreira (27), también de nacionalidad brasileña, esta mañana ante el juez de Garantías Sergio Pichetto, y los fiscales Gerardo Miranda y Martín Lozada, mientras se desarrollaba la audiencia donde se expusieron las pruebas en su contra y donde se le dictó la prisión preventiva por el término de cuatro meses.

Alves Ferreira, quien terminó imputado de los delitos de “femicidio y homicidio calificado por haber sido cometido con alevosía y con un arma de fuego”, dijo que lo hizo “para proteger” su seguridad y la de los hijos mellizos que tuvo con la víctima, a quien vinculó con el narcotráfico.

Cuestiones de narcos y todo lo que saben ustedes y Eduarda estaba involucrada en eso“, dijo.

El acusado brasileño afirmó que no planeó el crimen, pero que él “estaba en peligro” y agregó: “Perdón, pero mi vida viene primero que la de los demás”.

En otro tramo de su autoincriminación, Alves Ferreira desprestigió a la víctima y se refirió al hecho de que él había enviudado del esposo con el que se casó en un matrimonio igualitario y con el que habían anotado como propios a los mellizos.

“Eduarda no era sumisa, todo lo contrario. Yo me quedé viudo hace siete meses. La violencia que sufríamos en la casa a partir de la llegada de Eduarda era constante. Mi prioridad eran mis hijos. Volver a Brasil no era una opción”, afirmó.

“Yo me quedé viudo hace siete meses. La violencia que sufríamos en la casa a partir de la llegada de Eduarda era constante. Mi prioridad eran mis hijos. Volver a Brasil no era una opción”

En ese sentido, pidió que se periten su teléfono y el de la víctima para que entiendan “el peligro” que corrían su vida y la de sus hijos.

Sobre el final de su exposición, señaló: “Me arrepiento de haber asesinado a alguien, claro que sí”, luego dijo que no recordaba bien el momento del crimen y concluyó: “No sé si me van a dar una cadena perpetua, pero en realidad no me importa”.

La confesión se dio sobre el final de la audiencia imputativa, en la cuarta oportunidad en la que el acusado pidió la palabra, y mientras se dirimía la existencia del riesgo de fuga.

“Yo no quiero defensa. Quiero declarar solo”, le dijo al juez, antes de iniciar su autoincriminación.

Las tres veces anteriores, su abogado defensor, Pablo Calelo, se acercó para dialogar con su representado y logró convencerlo de que no declare, pero luego de escuchar el cúmulo de pruebas e indicios que los fiscales Miranda y Lozada tenían para imputarlo como autor del femicidio, sobre el final, Alves Ferreira se quebró, pidió la palabra y confesó.

El acusado insistió en la protección para sus hijos y aseguró que “si los mandan a Brasil los están condenados a muerte”.

Por ello, solicitó que se los entreguen a su excuñada, la hermana de su ya fallecido esposo en un matrimonio igualitario, que por lo que sabía había arribado a la ciudad de Bariloche.

Pidió “asistencia psicológica” para él, dijo saber que se enfrentaba a “una cadena perpetua”, que estos últimos tres días estaba viviendo en un “lugar horrible” y reiteró que nada le importaba más que la vida de sus hijos.

En relación a las pruebas, los fiscales mencionaron los videos de las cámaras de seguridad que por los horarios y movimientos lo incriminan.

Al respecto, señalaron que quedó filmado cuando la madrugada del miércoles sacó a Santos de la casa del barrio Llao Llao donde vivían y quedó grabado el recorrido de su auto hacia el sitio del crimen, en Circuito Chico.

También quedó filmado deteniéndose en la zona del puente de los Dos Moreno, donde se cree que descartó el arma homicida y donde la policía realizaba rastrillajes en su búsqueda.

La escena del crimen Foto Alejandra Bartoliche

La escena del crimen. (Foto: Alejandra Bartoliche.)

Los fiscales también destacaron que en la casa del imputado se halló una caja de municiones calibre .357 a la que le faltaban 19 proyectiles, y que un cotejo balístico confirmó que los plomos levantados en la escena del crimen coinciden en marca y calibre con las balas que tenía en su domicilio.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal de Río Negro detallaron que la víctima fue asesinada de seis balazos que le atravesaron los dos pulmones, un brazo, la cadera y otro en la cara.

Otra evidencia mencionada por la fiscalía es que en el auto marca Chevrolet del acusado se hallaron manchas de sangre en la parte externa y en el baúl, y en el capot otros rastros hemáticos, pero que habían sido lavados.

Además, para la fiscalía, Alves “llevó adelante un accionar frio y calculador” y tenía todo planeado para irse de Bariloche el 20 de febrero.

Al término de la audiencia, donde se definió dictarle cuatro meses de prisión preventiva, y luego de la confesión espontánea de Alves Ferreira, el juez le sugirió a las partes llegar a un acuerdo para un juicio abreviado.

El crimen de Santos (27) fue descubierto el miércoles alrededor de las 9.20, en un sendero del acceso al mirador del Lago Escondido de Circuito Chico, a pocos metros de la ruta provincial 77 y en cercanías del turístico Puerto Pañuelo, frente al reconocido hotel barilochense Llao Llao.

Según la imputación presentada hoy y publicada en el sitio del MPF de Río Negro, el acusado, quien convivía con la víctima en un domicilio ubicado a la altura del kilómetro 25 de Avenida Bustillo, se dirigió a las 0 de ese día con la mujer en su auto hasta el sitio del crimen y allí, al bajarse del vehículo, la asesinó de seis balazos con un arma de fuego calibre .357, que luego descartó.

Para los fiscales, el hecho fue cometido mediando violencia de género, toda vez que “el imputado mantenía una convivencia con la víctima y ejerció sobre ella durante años violencia psicológica y económica”.

 

 

Telam

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