“Nadie filma; nadie dice nada”, la orden de un policía porteño tras el crimen de Lucas

“La escena era tensa, las personas que estaban trabajando estaban muy nerviosas, se veía que no era un hecho habitual”, afirmó la médica del SAME que atendió al joven futbolista en el lugar del crimen.

 

Foto: Télam (Daniel Dabove)

 

La médica del SAME que asistió a Lucas González poco después de que recibiera una bala policial en la cabeza cuando iba con tres amigos en un auto por el barrio porteño de Barracas en noviembre de 2021, dijo hoy, al declarar como testigo, que escuchó a un efectivo decir a otros “nadie graba, nadie vio nada” y que percibió en el lugar “un clima tenso, de mucho nerviosismo”.

“Cuando llegamos vi una escena bastante impactante, no era habitual: muchos efectivos, un vehículo en que había una persona joven en grave estado, todavía con vida. Eran heridas de arma de fuego, con pérdida de masa encefálica. En la escena había mucha sangre, no era algo que veía todos los días, era impactante. La escena era tensa, las personas que estaban trabajando estaban muy nerviosas, se veía que no era un hecho habitual”, aseguró la médica del SAME Miriam Sosa, la primera profesional en atender a Lucas y trasladarlo al Hospital Penna.

Sosa afirmó que mientras daba las primeras atenciones al paciente escuchó que un policía les gritaba a otros colegas “nadie graba, nadie vio nada”.

“Era un efectivo bastante grande, corpulento, que gritaba de manera seria. No se dirigió a mi sino a sus efectivos. Ahí me percaté de que la situación era muy grave. Los policías estaban súper nerviosos, me preguntaban cómo estaba el paciente”, afirmó la médica.

Luego, recreó la escena diciendo que fue algo “de película”, ya que, según representó, el policía que hizo la advertencia señaló al resto con el dedo índice mientras daba un giro de 360 grados diciéndoles “nadie filma”.

Sobre el adolescente, la médica expresó que se encontraba con vida, lleno de sangre, pero en una situación de extrema gravedad.

La profesional detalló que en la ambulancia viajó junto a ellos un policía y agregó que, desde que se enteró de lo ocurrido por los medios de comunicación, tiene “miedo”.

“Yo tengo miedo. En el momento no porque no sabía lo que había pasado, pero ahora me da miedo porque sé que hay mucho en juego de todas las partes. Hubiera preferido no haber estado en ese lugar”, sostuvo con la voz entrecortada, tras lo cual aseguró que no pudo volver a “trabajar tranquila”, ya que se siente “amenazada” y no se puede olvidar de lo que ocurrió.

Por último, la mujer afirmó que no vio ese día ningún arma de fuego junto al cuerpo de Lucas ni dentro del auto Volkswagen Suran en el que se encontraba la víctima junto con sus tres amigos.

Antes de final su declaración, la médica recordó que, cuando ingresó junto al paciente a la sala del shockroom del Hospital Penna, cayeron del cuerpo del adolescente “dos o tres” elementos que describió como “cartuchos”, aunque no pudo determinar si eran de plástico o de metal.

 

La declaración de la médica a cargo del shockroom

La médica que atendió en el Hospital Penna a Lucas González, el adolescente que fue asesinado a balazos por una brigada de la Policía de la Ciudad en noviembre de 2021 en el barrio porteño de Barracas, recordó este martes al declarar en el juicio que se les sigue a 14 efectivos de la fuerza policial de CABA que el paciente ingresó en estado “crítico” con un disparo en la cabeza y que vio que del cuerpo cayeron “dos elementos metálicos”, que ella creyó que eran balas pero que un Policía le indicó que se trataba de casquillos.

La primera testigo de la jornada fue Valeria Echeverría, médica a cargo del shockroom del Hospital Penna, quien estaba de guardia cuando Lucas fue ingresado en grave estado tras ser baleado cuando salió con tres amigos de entrenar en el Club Barracas Central la mañana del 17 de noviembre de 2021.

“Me avisan que ingresó una ambulancia del SAME con un paciente con herida de arma de fuego en cráneo y pómulo derecho. Era un paciente crítico”, recordó la médica.

Echeverría contó que luego de evaluar al paciente, cuando estaba acomodándolo para entubarlo, escuchó la caída de un objeto metálico entre sus piernas, por lo que solicitó el ingreso de un policía para recogerlo.

“Pensé que eran balas, entonces pido que ingrese un policía, que dice que no eran las balas sino casquillos. Eran dos piezas metálicas”, aseguró la médica, quien ante una consulta al respecto dijo que no podría reconocer al policía que ingresó a la sala, ya que estaba abocada al tratamiento del paciente, aunque solicitó que le tomaran los datos al oficial para el posterior informe.

Ese policía, según la pesquisa, es Daniel Espinoza, uno de los 13 detenidos y acusados del encubrimiento del crimen de Lucas, cuya defensa pidió hoy en la audiencia que se leyera la historia clínica del paciente, el cual se hablaba de “un elemento” que cayó del cuerpo de Lucas y no de dos, como señaló la especialista al referirse a los casquillos.

Luego, la testigo remarcó la gran cantidad de policías que había en el lugar cuando llevaron a Lucas y sostuvo que recién por la tarde, luego de hablar con la familia del paciente, supo lo que había sucedió con el adolescente.

“Me impactó la convocatoria de la cantidad de amigos, más allá de la familia amorosa que tiene, como lo acariciaban. Pocas veces vi en una guardia la cantidad de gente convocada por un joven que estaba ahí”, dijo.

 

Foto: Télam (Daniel Dabove)

 

Tras la declaración de la profesional, los integrantes de Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 25 porteño se disponían a escuchar al resto de los convocados para esta tercera jornada del debate, la mayoría agentes de la Policía Federal Argentina (PFA) que intervinieron en la recolección de pruebas el día del hecho y luego realizaron los peritajes.

Se espera que durante la jornada declaren 11 agentes de la PFA, entre ellos el entonces jefe de la División Homicidios, Gustavo Gauna.

 

Foto: Télam (Daniel Dabove)

 

La agenda

La audiencia se realizaba en la sede del TOC 25, cuya capacidad es limitada, por lo que los familiares de Lucas y de los tres amigos que también fueron víctimas de los policías la siguen a través de la plataforma virtual Zoom.

“Aunque no estemos presentes seguimos en busca de Justicia y verdad. No nos olvidemos que a Lucas lo acribillaron y no le dieron la oportunidad de defenderse, pero estamos nosotros, sus padres y su gente para hacer que paguen los asesinos”, dijo a Télam Héctor “Peca” González, padre de la víctima.

En la anterior jornada del debate, el 28 de marzo pasado, declararon los tres amigos que viajaban con Lucas al momento del ataque policial: Julián Salas (19), Joaquín Zuñiga (19) y Niven Huanca (18).

Por el crimen de Lucas se encuentran detenidos y son sometidos a juicio desde el 16 de este marzo el inspector Gabriel Alejandro Issasi (41), el oficial mayor Fabián Andrés López (48) y el oficial Juan José Nieva (37), quienes en la primera jornada del debate aseguraron que actuaron “en legítima defensa” y “en cumplimientos del deber”, por lo que no cometieron “ningún delito”.

A los tres se les adjudica la coautoría del delito de “homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, por placer, por odio racial, por el concurso premeditado de dos o más personas y por cometerse abusando de su función o cargo por un miembro de una fuerza policial”.

 

Foto: Télam (Daniel Dabove)

 

Además, los tres enfrentarán cargos por las “tentativa de homicidio agravado, falsedad ideológica y privación ilegal de la libertad agravada por abuso funcional y sin previsión de la ley”, en el caso de los amigos de Lucas.

En tanto, otros 11 policías de la Ciudad, también detenidos, están siendo juzgados por el encubrimiento del crimen de Lucas y las torturas las que fueron sometidos los otros chicos.

Todos están acusados por “falsedad ideológica, privación ilegal de la libertad agravada por abuso funcional y sin previsión de la ley, encubrimiento agravado por la condición de funcionarios públicos y por ser el delito precedente especialmente grave e imposición de torturas” y, en el caso de Cuevas e Inca también por “falso testimonio agravado por haber sido cometido en una causa penal y en perjuicio de los imputados”.

 

 

 

 

 

Fuente: Télam.

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