Meloni fue ratificada al frente del Gobierno tras conseguir el aval del Senado

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La primera ministra italiana, la líder de ultraderecha Giorgia Meloni, fue ratificada este miércoles por el Parlamento en el cargo en el que juró el sábado, tras lograr el voto de confianza del Senado y completar el aval legislativo que había iniciado el martes en Diputados con una presentación de dos días en la que mostró las líneas programáticas de su Gobierno para los próximos cinco años, con una defensa al envío de armas a Ucrania y promesas de luchas contra el aumento de la energía.

Meloni, romana de 45 años y al frente del partido Hermanos de Italia, alcanzó 115 votos a favor del Senado, 79 en contra y cinco abstenciones para quedar confirmada como la primera mujer premier de la historia de un país que gobernará en coalición con la Liga de Matteo Salvini y Fuerza Italia de Silvio Berlusconi.

En una presentación de dos días con la que buscó explicar las líneas del Gobierno que imagina para los próximos cinco años, la dirigente conservadora alternó referencias a la política internacional, como promesas de mantenerse como “socia confiable” de Europa y Estados Unidos, con anuncios dirigidos al sistema político local, como la apertura de un debate para introducir el semipresidencialismo o críticas a la gestión de sus predecesores durante la pandemia.

“Se necesitan medidas a medio plazo para liberar a Italia de una dependencia energética inaceptable. Necesitamos soluciones estructurales e inmediatas y empezar con la lucha a la especulación en los precios”, planteó Meloni en su intervención en el recinto, en la que buscó responder a las preguntas de los senadores en base al texto que entregó el martes por escrito, similar al que leyó en Diputados.

 

 

 

“Jamás renunciaremos a la voluntad de pasar de la dependencia del gas ruso a la dependencia de las materias primas chinas, no me parece una estrategia muy inteligente”, desarrolló luego, en lo que apreció una crítica implícita al modelo de promoción de generación de energías renovables con paneles solares y otras tecnologías que pusieron en marcha sus predecesores Mario Draghi y Giuseppe Conte.

“Voy random de un tema a otro, pero busco dar respuestas”, reconoció la premier para justificar los temas que alternaba en su discurso, con el que buscó responder a las críticas y preguntas que los senadores le habían hecho durante la tarde.

En ese marco, el martes estuvo ausente del discurso de Meloni la política inmigratoria que buscará impulsar su ministro de la Infraestructura, Matteo Salvini, a través de su delfín Matteo Piantedossi, a cargo de la cartera de Interior, que ya anunció que buscará frenar la acción de las ONGs que rescatan personas en el Mediterráneo.

Al pedir que el Senado le dé el apoyo parlamentario, Meloni se refirió además a la necesidad de paz en Ucrania y, tras prometer  ser una “socia confiable” de Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), aseveró que “la única posibilidad, desde el principio del mundo, de favorecer las negociaciones en los conflictos es que exista un equilibrio”.

“A menos que me quieran decir que la paz se logra rindiéndose, la paz se logra continuando con el apoyo a Ucrania, permitiéndole defenderse”, sostuvo.

 

Foto: Tw @GiorgiaMeloni

 

“No sé si alguien piensa que disfruto de la guerra, que me gusta y que quiero potenciarla. No, por supuesto que pienso, espero y trabajaremos por lo que podamos hacer para lograr una paz justa, pero debemos entender cómo llegar allí: la paz no se logra ondeando banderas del arcoíris en manifestaciones”, agregó en esa dirección.

Las palabras de Meloni sobre Ucrania reforzaron una vez más su postura crítica con la invasión, a días de que su socio Berlusconi blanqueara en un audio filtrado a la prensa que renovó su amistad con el presidente ruso, Vladimir Putin, y opinara que la guerra es “culpa” del mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski.

Berlusconi, en ese marco, habló como senador tras nueve años de ausencia de los cargos legislativos y remarcó que el discurso de Meloni fue “absolutamente compartido” por Fuerza Italia.

Durante su exposición de dos días en el Parlamento, Meloni adelantó algunas de las reformas que buscará llevar a cabo, como una transición a un semipresidencialismo, para el que tuvo el apoyo del expremier y hoy opositor Matteo Renzi, y una modificación del ingreso universal conocido como “reddito di cittadinanza”.

El debate del presidencialismo, además, se da en un marco en el que el Gobierno de Meloni es el primero elegido directamente por el voto de los italianos y no por acuerdos parlamentarios de los últimos 14 años.

 

 

 

Para Meloni, en el plano socioeconómico, “la lucha contra el trabajo precario es una prioridad”, aunque se mostró contraria a introducir un “salario mínimo legal”, ya que esa herramienta, según planteó, “corre el riesgo de no ser una solución sino una solución falsa porque todos sabemos que la mayoría de los contratos laborales de los empleados están cubiertos por contratos nacionales que ya prevén salarios mínimos”.

“Es bueno que los italianos conozcan las condiciones que heredamos”, agregó luego la ratificada premier al anunciar una “operación verdad” con la que, estimó, dará a conocer el estado de las cuentas del país tras la gestión de Mario Draghi al frente del Ejecutivo y, en un arco de tiempo más amplio al que se refirió, a los últimos Gobiernos de centroizquierda del país.

Tras anunciar que prefiere ser llamada “presidente del Consejo de ministros” y no “presidenta”, la líder nacionalista había reconocido ante los diputados la “responsabilidad frente a todas las mujeres que tienen dificultades para que se vea su sacrificio cotidiano y a las que hicieron con su sacrificio la escalera para que pueda subir y romper el pesado techo de cristal”.

Durante su mensaje, Meloni buscó además intentar dejar atrás su pasado en formaciones herederas del fascismo y planteó que “nunca” tuvo simpatía por regímenes antidemocráticos y condenó todo tipo de discriminación y antisemitismo.

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