Rafa Nadal conquistó su décimo Roland Garros y agiganta su leyenda

Rafael Nadal vapuleó a Stanislas Wawrinka 6-2; 6-3; 6-1 y se coronó campeón de Roland Garros por décima vez en su carrera. Es la primera vez en la historia que un jugador obtiene 10 veces el mismo Grand Slam. Historia pura.

Fue una paliza en la que no hubo ningún tipo de equivalencias. Cuando se trata de Rafael Nadal y Roland Garros, pocos obstáculos pueden interponerse entre el fenómeno nacido en Manacor y la Copa de los Mosqueteros. Dos veces nomás el ‘Matador’ se presentó a jugar en París y no volvió a casa con el trofeo en mano, es totalmente insano, una locura. Hoy el enorme Nadal escribió otra página dorada en su carrera barriendo a Wawrinka 6-2; 6-3; 6-1 y logró su ¡décimo! título en Rolanga.

No cedió un set en toda la competencia, perdió sólo 35 games, jugó un tenis agresivo y lo ganó de punta a punta. Pero sin dudas, lo más increíble de este Rafa es cómo resurgió, cómo volvió a ser. Después de esa lesión en la rodilla, Nadal parecía su sombra. Lento en movimientos, impreciso en los impactos y cayendo en instancias de torneos poco comunes para él. Pero el trabajo nunca se negoció y el animal apareció nuevamente, como un tiburón que huele sangre y va tras su presa. Con la suma de Carlos Moyá a su equipo de trabajo, el español asentó más su tenis agresivo, comenzó a meterse más en la cancha y a su clásica defensa y contragolpe, le agregó una faceta ofensiva que ya estaba pero se asentó aún más.

Desde principios de 2017, el reinado Murray – Djokovic comenzó a temblar ante viejos conocidos. Las vueltas en su máximo esplendor de Roger Federer y Rafael Nadal eclipsaron a los 1 y 2 actuales y el reinado de las leyendas volvió. Australia para Federer y ahora Roland Garros para Rafa, quien lloró de emoción como un chico que ganaba su primer torneo ATP.

Ganó los 4 Grand Slam, fue número 1 del mundo, suma 15 torneos grandes (10 Roland Garros), posee el oro olímpico y todo el dinero que se pueda pensar. Ya con 31 años y con todo lo que tuvo que pasar, era normal pensar en que no volvería a ser el mismo y hasta que podría comenzar a tener una curva descendente, pero no. Estos animales de la competencia sólo quieren ganar, ganar y seguir ganando. Por eso son lo que son. Y por todo eso, sumado a una mentalidad infalible, Rafael Nadal será recordado como el mejor jugador en la historia de polvo de ladrillo, como el hombre que marcó una era en el abierto parisino y, sobre todo, como uno de los tenistas más grandes de todos los tiempos. Si buscás la palabra ganador en el diccionario, vas a encontrar como definición Rafael Nadal. Más que un campeón, una leyenda viviente. Y ojo, que todavía queda cuerda para mucho más.

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