Fátima Florez: “Nunca nadie me llamó para que lo dejara de imitar”

Por Hernán Dobry

La artista contó en “Voces y Memorias” lo que le costó llegar al lugar que tiene, cómo se involucra en los espectáculos y la libertad con la que trabaja.

 

  • ¿Cómo tomaron en tu familia que quisieras ser humorista? ¿Qué dificultades encontraste en el camino?
  • En casa no me apoyaban, desde muy chica sentí y tuve claro que hay que jugársela de verdad por lo que uno siente en el alma y en el corazón, más allá de los mandatos familiares. Cuando empecé el tema del humor, en las mujeres era muy relegado porque era un ambiente muy machista. Hoy gracias a Dios todo cambió”.

Si bien Fátima tiene años en los escenarios, afirma que los nervios previos a la función siguen intactos. “Hay días que por ahí estoy más tranquila y otros que parece que tenés que rendir un examen, que es el examen de tu vida. Nadie puede estar tranquilo antes de salir a escena porque es lógico el nervio. El día que estés tranquilo, dedicate a otra cosa porque no te está pasando nada adentro.

  • ¿Es difícil hoy acercar la gente al teatro ante las plataformas digitales? ¿Te ves haciendo otra cosa?
  • Con toda la oferta que hoy hay en Netflix y mismo en obras de teatro, que me elijan por sobre todo eso y se acuerden, que me mimen realmente me moviliza mucho. En televisión, teatro, creo que tengo mucho para dar, hay mucha tela para cortar todavía y mucha Fátima. Nunca voy a dejar el humor porque es lo mío, me muevo como pez en el agua en el music hall, en el humor, pero también en algún momento hacer un guiño a lo dramático ya sea en cine o televisión”

Artista de alma, nos cuenta que no solo se ocupa de lo que pasa en escena, sino que también se involucra en lo previo. “Me encanta estar en todos los detalles, no es que solamente subo y hago lo mío, uno es como un pulpo. La vara está cada vez más alta y el público y la prensa esperan siempre más. Me parece que la clave de mi show es brindarle al público lo que está pasando llevándolo en una forma de parodia con mucho humor”.

“Cuando estoy de vacaciones es como que necesito el training del teatro que es bastante riguroso”,

Lo artístico no se puede tomar como un hobby, hay mucha gente que lo hace y está bárbaro, pero para mí concepción de verlo no se puede porque hay que dedicarle la vida.

“Creo que tengo un público como los antibióticos, de amplio espectro, va desde chicos chiquitos hasta abuelos y me encanta”

En cuanto al gran momento profesional que está viviendo, confiesa que “nunca imaginé que iba a tener mi propio espectáculo y que la gente me iba a venir a ver. Creía que iba a estar en el de otro con un lugar importante y hasta ahí. Esto me superó. Esa rebeldía interna creo que no hay que perderla nunca, hay que llevarla cuando una es grande, eso te mantiene viva, con sueños, con energía, ganas de darle para adelante y no parar nunca”.

  • ¿Qué presenta tu espectáculo actual? ¿Alguna vez te pusieron un condicionamiento desde la política para que no los imites?
  • Es un año político así que no puede faltar. La gente quiere que uno diga algo como en voz de ellos y representar la actualidad sin ponerte la camiseta de nadie. Hay que trabajar de corazón y con respeto, si lo haces así creo que no molestas a nadie. Trabajo hace varios años y nunca nadie levantó un teléfono y me dijo: “Che flaca no me hagas”, nadie y eso me encanta que pase.

 

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