Detuvieron a un farmacéutico que producía 4 mil pastillas de droga nunca antes vistas en la Argentina

En el lavadero de su casa en San Isidro, un hombre montó un fábrica de píldoras con opioides de alto poder adictivo. Lo acusan de infiltrar grupos de adictos en recuperación, junto a un dealer.

Nadie se había atrevido en la Argentina a vender oxicodona y metadona, drogas de alto poder adictivo que crucificaron a los consumidores de los Estados Unidos con 70 mil muertes relacionadas en 2017, según cifras oficiales, 68 mil en 2018. Se trata de una mezcla que incluye a sustancias como el fentanilo y el tramadol. Sebastián Claudio Agostini, en su casa de la calle Libertad en San Isidro, en el lavadero, literalmente sobre el lavarropas, montó un laboratorio clandestino con una máquina de fabricar pastillas capaz de producir 4 mil comprimidos por hora.

La división Precursores Químicos de la Dirección de Narcocriminalidad lo allanó y lo detuvo junto a su pareja, en una causa a cargo del fiscal contravencional Diego Espada. El potencial adictivo del material que fabricaba era insólito ya que nunca un traficante argentino había caído con una sustancia similar. Le encontraron oxicodona, comercializada en Estados Unidos bajo el nombre Oxycontin, etilmorfina, metadona. Se hizo rico, aparentemente: le encontraron motos de competición y un Alfa Romeo. El jacuzzi en el jardín de su casa estaba recién instalado.

Los registros comerciales y previsionales de Agostini muestran que se había registrado en los rubros de farmacéutica de la AFIP, había trabajado durante años para firmas reconocidas del rubro.

La máquina le daba a Agostini una capacidad casi industrial para producir su presunto material. Sin embargo, el resto de su proceso era crudo y rudimentario, con equipos caseros de cocina: no había forma de controlar si una pastilla tenía una cantidad de droga letal o nada de droga directamente, una lotería que podía llevar a una sobredosis de opioides y a la muerte en una guardia de hospital.

Habían empezado a seguirle el rastro en agosto de 2019, un hombre acusado de ser su dealer fue seguido en la fiesta Mandarine Park en Costanera. Así, los pasos del dealer llevaron a Agostini y a su mujer, Lucía, que también cayó. El dealer fue arrestado. En su departamento le encontraron un guante de látex con 544 pastillas de tramadol. Los resultados fueron presentados hoy en una conferencia de prensa a cargo del ministro de Seguridad porteño Diego Santilli, el secretario Marcelo D’Alessandro y el fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques.

Mientras tanto, fuentes en la causa cuentan que la organización llegó a infiltrar grupos de adictos en recuperación de un hospital público, con la excusa de que sus pastillas servían para ayudarlos a rehabilitarse, o que vendían su material como si fuera éxtasis en fiestas, sin aclarar. La investigación del fiscal Espada continúa.

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