36° aniversario del hundimiento del crucero ARA “General Belgrano”

Así se recordó esta mañana el 36° aniversario del hundimiento del crucero ARA “General Belgrano” durante la ceremonia central llevada a cabo en Puerto Belgrano.

 

Esta mañana, en el cenotafio que lo recuerda junto al Comando de la Flota de Mar, se llevó a cabo la ceremonia central a 36 años del hundimiento del crucero ARA “General Belgrano”.

Presidió la ceremonia el Jefe del Estado Mayor General de la Armada (interino), Vicealmirante José Luis Villán; lo acompañaron el Subjefe del Estado Mayor General de la Armada, Vicealmirante Francisco Javier Medrano; el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, Contralmirante Osvaldo Andrés Vernazza; y el Comandante de la Flota de Mar, Capitán de Navío Julio Horacio Guardia.

Estuvieron presentes veteranos de la Guerra de Malvinas de la última dotación del crucero ARA “General Belgrano” y familiares de los 323 fallecidos en su hundimiento, ex tripulantes de la unidad, autoridades navales, comandantes de unidades, personal militar y civil, e invitados especiales.

Luego de la entonación del Himno Nacional Argentino, ejecutado por la Banda de Música de la Base Naval Puerto Belgrano, el Comandante de la Flota de Mar pronunció palabras alusivas que comenzaron con un repaso por el momento del ataque al crucero. “Nadie posible de ser socorrido quedó sin asistencia. Por el contrario, algunos hombres dieron la vida por ofrecer ayuda a sus camaradas. A las 16.23, cuando el destino del buque estaba sellado, el Comandante dio la orden de abandono. La nobleza del ‘Belgrano’ se hizo presente, esperó a que el último hombre desembarcara y se hundió sin afectar ninguna balsa”.

“El ARA ‘General Belgrano’ llevaba a bordo 1093 tripulantes, 323 de ellos conforman desde entonces la guardia de honor del crucero en su amarradero definitivo. Todos ellos fueron hombres plenamente conscientes de la responsabilidad y el riesgo que asumían. Una tripulación que en la hora decisiva hizo todo lo que tenía que hacer, mostrando ante la tragedia, profesionalismo, liderazgo, valor y entrega”, expresó el Capitán Guardia.

“Inmediatamente y aún en presencia de una amenaza submarina evidente se desplegó una intensa actividad con todos los medios disponibles para lograr el rescate de los sobrevivientes, lo que nos permite contar hoy con un testimonio inequívoco de los protagonistas de este hecho. Ningún hombre de mar descansó hasta que la última balsa fue recuperada –pronunció el Comandante de la Flota de Mar–. Como herederos de aquella tradición de camaradería y compromiso con nuestro personal, la Armada toda y en particular quienes tripulan nuestros medios operativos permanecen hoy, en un esfuerzo sostenido por más de 5 meses, abocados a la búsqueda del submarino ARA ‘San Juan’. Al igual que en aquella oportunidad, nadie dudó en hacerse a la mar, en búsqueda de nuestros camaradas.”

“Nuestros veteranos se han hecho acreedores a nuestro reconocimiento eterno, ya que constituyen el ejemplo del espíritu de subordinación y sacrificio propio de los hombres de armas. En nombre de todos los aquí presentes deseo expresar nuestra más profunda admiración y agradecimiento a todos los caídos en cumplimiento del deber. Y el sincero reconocimiento a sus familiares.”

Finalizadas las palabras del Capitán Guardia, el Capellán Castrense, presbítero José Luis Toya, pronunció una invocación religiosa. A continuación los familiares procedieron a descubrir placas en homenaje a tripulantes caídos en el hundimiento y colocaron ofrendas florales.

La ceremonia concluyó con la Marcha del Crucero Belgrano.

EL RECUERDO VIVO

Mariel García, esposa del Veterano de Guerra Blas Fernández, cuenta que en ese momento él era Cabo Segundo y cuando el crucero salió a navegar hacía exactamente un mes que se habían casado. “Somos los dos de un pueblo del Partido de Tres Arroyos que se llama Copetonas. En circunstancias de que el buque salía a navegar, desconociendo yo que iban a la guerra, me fui a la casa de mis padres. Había transcurrido el 2 de abril y sabíamos lo que había pasado allá; el buque estaba navegando. Yo no sabía el destino y por una radio uruguaya el 2 de mayo a altas horas de la madrugada con mi mamá nos enteramos del hundimiento del crucero”, recuerda.

“Yo, de toda la familia, era la única que presentía que estaba vivo. No sé por qué, si por la juventud, la inocencia, el hecho de no saber.” Su marido fue uno de los sobrevivientes y siguió en la Armada hasta que se retiró, pero Mariel cuenta que le llevó 20 años participar de reuniones y homenajes. “Yo siempre le insistí que el que tenía que hacer algo por el crucero era él, que él era parte del crucero. A los 20 años, yo participé de una reunión en el ámbito civil y de ahí en más Blas empezó a ponerse delante de la causa del crucero.”

Bajo el cielo gris de esta mañana y luego de saludar a varios ex tripulantes, Héctor Darío Flores cuenta que allá por el ’82 era Cabo Segundo meteorólogo, el único de su especialidad a bordo del crucero. Al momento de embarcar su destino era Servicios Marítimos en la Base Naval Puerto Belgrano. Al regreso de la Guerra de Malvinas fue destinado a la Base Aeronaval Comandante Espora y en 1984 se retiró. Hoy, a 36 años del hundimiento del “Belgrano”, vino desde San Rafael (Mendoza) para sumarse a la conmemoración. Es la primera vez que participa de una ceremonia en Puerto Belgrano. Fue un reencuentro con esta parte de su historia.

Por su parte, el artillero Guido Hernández, por entonces Cabo Principal, vino también desde lejos, de Catamarca, a participar de la ceremonia. Después de la guerra continuó en actividad hasta retirarse como suboficial y cuenta con emoción que en esta oportunidad llegó la semana pasada a Punta Alta para compartir momentos con sus camaradas.

Fuente: Gaceta Marinera

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